De revés la encuentro, el amor y el desamor han caído en leña. La fragilidad de las palabras cuecen en el tormento de un ejército. En la cimeria homérica el verso pútrido devora su propio dolor. A plato medio vacío los espíritus reposan ahítos de insidia, mientras el hollín respira en las grietas del bocado al anfitrión. Ennegrecidos... a desbarasar la poesía.