Testigo de la noche
Agua y sal
que atraviesa la sabana,
perfila con sus manos
los secretos del cuerpo.
El fuego dorado,
inquieto y tenso,
respira en la sombra
antes de nacer
entre cielo... y tormenta.
Identidad
por cada lírica
cultivas un esqueje
desflorado y tierno
de dalia negra.
De mí,
el riego nocturno,
la humedad perenne,
el fertilizante obseso,
desequilibrado
y desaturación en tu edén.
De ti,
la plenitud del sol,
la naturaleza aterciopelada
el brote en otoño o primavera
pero siempre mía… tu raíz.
Caprichos
Misteriosos
Prohibidos
Inasequibles.
De las grietas en mis labios
brota el sol ardiente,
energía del viento
vorágine de las olas
en un lúcido sueño.
Que me condenen
por la fechoría
sí, se me antoja… uno de esos.
Materia
Aquella noche en Venus
donde llovían pétalos que acariciaban las rocas
y tu cálida esencia se posaba indiscreto en su nombre.
El magna de tu pasión en tierra volcánica,
néctar de fuego entre capas de roca y cenizas
un anhelo líquido a los ojos de un simple mortal.
Sí, soñé que existías
pero no! Eras real, de piel y deseo.
Té
Fracciones
Adicta
Origen
En ti
Puedo sentir su esencia de mujer bajo el celaje de la luna, su pulso ávido de un beso palpitante, la tibia humedad que me inquieta e incita a explorar los límites fuera de su boca, penetrar en las profundidades de su conciencia y detonar su deseo.
El agua se agita rozando nuestros pies, pausadamente le inclino y la espuma de mar le envuelve dejando entreabierto la vista asimétrica de sus aureolas.
Emerge de las sales la sequedad en la garganta, una sed sagrada, un fuego efervescente al paladar, una urgencia de beber y colmar.
Al raer de la arena fría en nuestros cuerpos febriles se inicia la tormenta, dando fin a la paz que sostenía mi hidalguía, la voluptuosidad de sus encantos yergue mi apetito, la concupiscencia toma de mí la carne, la cristaliza y me transforma en Ola.
En el horizonte posaba la luna y en sus alas de ángel... mi hombría.
Polos
Placeres
Devoción
Por elección
Estallidos


















