La alcoba en la que duermo
guarda los secretos
de un confidente vivaz.
Las paredes forjadas de ecos,
un parquet resistente a la humedad
y tragaluces empañados de gemidos.
En los cajones del velador
un repertorio de juegos
y notas, de añejos versos.
Un colchón avezado de proezas,
revestido con fibras de satín, savia y miel.
Un armario barnizado
con el almizcle afrodisíaco del placer
y el vaho
en un ventanal de amaneceres.
® Lҽɳι @Vıɖąʂųƈɛʂıơŋ
21.09.2022
Foto web

Si las paredes hablaran... se crearía un poema sin palabras que resonaría con su felicidad, desde dicha habitación al infinito. Existen recuerdos que son imborrables o al menos, nos duran mucho tiempo, mucho más de lo que duró ese amor maravilloso, lleno de pasión.
ResponderEliminarUn abrazo para ti. Paty