Siete notas pre-mortem

Quiero contar la historia desde este lado de la guerra.

Era sábado, casi media noche y por alguna extraña razón, los perros ladraban afuera con una ansiedad excesiva, desconocida a mis sentidos.

Yo! Como siempre, atrincherada contemplando desde la ventana como se desvanecían armónicamente las luces, una por una.

En la cercanía, una canción se apoderó de la escena; mis piernas cobraron vida como si cada nota musical marcara el ritmo de mis pasos sobre braza ardiente y en conciencia de mis actos volteé a mirar el polvoriento y personal museo del traje, sí, así le llamo. Elegí un vestido de terciopelo negro, ceñido al cuerpo, tanto que podía sentir deshilar sus costuras; los rojos stilettos y un moño clásico.

El ruido de mis nudillos golpeando suavemente su puerta, era como una nota al azar que irrumpía en su zanja de combate. Cesó la música – Sentí sus pasos a millas de distancia. Abrió la puerta con intensa furia; al verme, canjeo su mirada por un fusil sin balas y en la mesura de un contoneo, eché el cuerpo a andar. La adicción a mi cuerpo fue su derrota, pero él… ganó en la guerra.

® Lҽɳι @Vıɖąʂųƈɛʂıơŋ
23.08.25
Foto Web


2 comentarios:

  1. Maravilloso texto poético querida Poeta, En el campo de batalla de la seducciosn, la piel y el deseo son una estrategia perfecta para la victoria pero en la guerra de la seduccios no hay victorias absolutas, siempre queda una derrota escondidas en la trinchera de la pasión.
    Me encanta esa sutileza tan bella al escribir tu texto.y es que a veces un gran guerrero curtido para grandes batallas es derrotado por la fascinación.

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    1. En esa batalla, nunca se pierde... Todos ganan, de una u otra forma🤗😘💛

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